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5 razones por las que no tenerle miedo a tu dentista

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5 razones por las que no tenerle miedo a tu dentista

¿Quién no ha sentido terror alguna vez a la hora de acudir al dentista? ¿O quién no ha evitado o aplazado una cita con un dentista? Pues sin ir más lejos una servidora. Cuando era pequeña, era terrible para mi madre llevarme al dentista. Recuerdo entre risas, en estos momentos claro, la primera vez que me empastaron una muela. Creo que he batido el récord con un total de dos horas solo para ponerme la anestesia. He de alabar, así mismo, la buena disposición de mi dentista y su paciencia. ¿Quién aguantaría eso?

No sé por qué, pero desde pequeña tengo un especial terror a los dentistas en general. He de decir, a mi favor, que con el paso de los años esta fobia dental u “odontofobia” -como yo la he bautizado- ha disminuido; debe de ser cosa de la edad, o de la superación de mis miedos.

Tu dentista no está ahí para castigarte o echarte la bronca por no lavarte en detalle los dientes, eso es cosa tuya. Ellos solo procuran darnos consejos de cómo llevar a cabo una buena higiene bucal y un buen cuidado de nuestra dentadura.

Aquí algunos consejos de lo que se debe hacer para superar un poco este pánico:

  • Procura conseguir una cita lo más temprano posible y nunca llegues con demasiada antelación a la misma, pues de esta manera no habrá tiempo a pensar en todo el tipo de “torturas que tu dentista te podría hacer” (entiéndase la ironía).
  • Acude a alguna clínica que ya conozcas o de la que te hayan hablado bien de antemano, eso ayudará a fortalecer la confianza entre dentista y paciente.
  • Asegúrate de que la clínica tiene música ambiente o llévate tu propio mp4 con música que te ayude a relajarte mientras tanto.
  • No cometas la locura de, en la primera consulta, realizar una endodoncia, empastar una muela o someterte a una extracción. Empieza con algo más sencillo, como una simple revisión dental o una limpieza.
  • Llega a un acuerdo con el dentista para que en caso de que te haga daño o te sientas incómodo o incómoda, este sepa que lo estás sintiendo y actúe en consecuencia.

Así que lo dicho, no lo dudes y lánzate a la piscina, te lo dice una “exodontofóbica”. En mi caso fueron los responsables de dentistas San Sebastián quienes me convencieron de los miedos hay que superarlos y tu dentista no es tu enemigo público número uno. ¿Qué puede pasar? ¿Qué salgas con una muela empastada, con unas encías sanas o con una sonrisa de un blanco perfecto? Sé valiente. Tu salud bucodental lo merece.

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